domingo, 24 de febrero de 2019

Aloha

No.

No voy a darte consejos de cocina o de cómo decorar tu casa. Mucho menos hablaré de temas de actualidad peruana o de si el actual presidente sigue siendo igual de corrupto que el anterior. Tampoco escribiré sobre las estrellas de los realities, que si tal fulanito le fue infiel a tal fulanita y viceversa. No. Por favor, NO.

Hoy voy a hablarte sobre lo que sé, y estoy segura de lo que todos sabemos, hemos experimentado en algún momento de nuestra vida y seguiremos experimentando hasta el final de nuestra existencia. Porque somos así. Está en nuestra naturaleza humana. Déjalo ser. No trates de repelerlo. (Por las huevas es, porque viene mismo boomerang y con más fuerza )

¿Y de qué, joven? Del amor. Si pues mascota, del amor. Ése sentimiento que nos invade hasta hacernos explotar, y si eres como yo, quizá hasta podrías decir que es como si un rayo te partiese en dos. Así es. La que está tecleando ahora mismo es una romántica empedernida. Y no, no te hablo de osos de peluche, flores y chocolates en un San Valentín (San Calentín, y lo sabes, no lo niegues), eso es para frutitas de colores y super dulces. De hecho, si me preguntan (nadie te preguntó), todo eso es lo opuesto al romanticismo. Dado que ser verdaderamente romántico es el de realizar un gesto único e inigualable. Claro pe, mascota. Tú que vas a saber si te dejaron plantado en el parque del amor con tu oso de 300 soles y encima saliste en el nuevo programa de exponiendo infieles versión peruviana. Lo siento, pero ya pues. Ya fue. Lo que pasó, pasó.. entre tu yo. Métele sazón, batería y reggaetón, como diría la leyenda de Tego Calderón.

Como te habrás dado cuenta, este payaso que te escribe, tiene un propósito, y es el de hacerte ver cualquier catástrofe amorosa como un paso, una transición hacia una Britney con pelo largo. Probablemente ahora estés al borde del colapso y con las tijeras en las manos a punto de hacerte calva. Porque , tod@s hemos pasado por eso. La crisis de no saber qué más hacer para dejar el pasado oscuro atrás. Ése pasado que te hizo sentir como una cucaracha con vida después de que le arrancaran la cabeza, yendo por las alcantarillas con muchas interrogantes en la cabeza. (yo tampoco sé si las cucarachas se cuestionen algo en la vida pero me pareció lindo escribirlo, tú qué sabes si piensan o no, mascota. Sigue leyendo nomás)

¿Te digo algo?

¿Quieres raparte? Rápate, mascota. Lo más probable es que quedes bien federal pero será un anécdota gracioso del que tu y tus amistades hablarán en un futuro. Es parte de tu proceso. Abrázalo y sonríele con esa sonrisa chueca que la locura del momento hace florecer en tu bello rostro. Hazlo. Aquí entre nos.. yo también lo hice. Si mis pobres cabellos hablaran..

Entonces, ¿Quién soy yo? No soy tu hada madrina ni soy una experta en la relaciones amorosas, no te salvaré de la siguiente mala mascota tóxica que quiera entrar en tu vida. No tomaré las decisiones por ti ni evitaré que sufras. Que bacán sería poder hacer todo eso por ustedes y sobre todo por mi misma, pero la vida no es así pues. Uno tiene que construirse día a día. Y cuando esas malas mascotas tóxicas vengan a derrumbarnos, lo único que nos queda es volvernos a edificar.

Este espacio es para nosotros. Aquellos que muchas veces buscamos respuestas y sólo encontramos más interrogantes. Éste espacio es para nosotros. Para ti, para mi, para tu para yo. Es tuyo, es tuyo. TU-YO. (Si reíste, vamos bien mascota, vamos bien, y también me caes mejor porque recuerdas ese programón donde la momia marcó historia en la televisión nacional. Qué vas a saber tú, si te la pasas gritando: Vamos cobras! Vamos leones!).

Bromas de lado, y volviendo a la seriedad del asunto. Este espacio te hará reir, te hará suspirar, te hará pensar (eso que no haces pues, te la pasas buscando memes nomás. (yo también, chócala)), y serás tú mismo quien logre salir de ese hoyo o evitar caer en el hoyo al que todos hemos caído en algún momento. Como cuando Robin Scherbatsky (asu, tuve que googlear cómo escribir ese apellido) se dio cuenta de que la única persona que lograría sacarla de ese hoyo donde ella creía tener a Patrice, sería ella misma.

Y colorin colorado, este post ha terminado. (Por ahora)

Hasta la vista, bebecitos.

Tiki tiki ti.